Hola amigos y amigas este es un blog que te ayudará a formarte como persona en tu vida espiritual, además encontrarás mucha información acerca de nuestro CREADOR DIOS.
LAS PARÁBOLAS
LOS TALENTOS
MENSAJE:
En esta parábola Jesús nos enseña que el prójimo es todo aquel que encontramos en nuestro camino, herido y necesitado de socorro, al que se ha de ayudar en los males que le afligen, con los medios adecuados, haciéndose cargo de él hasta su completo restablecimiento. Como Jesús nos dijo: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo"
EL BUEN SAMARITANO
MENSAJE:
Esta es una
parábola que Cristo relata con respecto al aumento de su tesoro celestial de
talentos, que todos debemos aumentar, quien se compromete con Jesús para entrar en su Reino, debe dar todo de sí y
mucho más, ya que recibirá de acuerdo a lo que ha concedido. No cabe duda. El
buen cristiano debe dar más amor, más compresión y más bondad, pues dando se
recibe; si perdona, a él también se le perdona.
LA PESCA MILAGROSA:
Lucas 5, 1-11. Milagros de Jesús.

En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la Palabra de Dios, estaba Él a la orilla del lago Genesaret; y vio dos barcas que estaban junto a la orilla. Los pescadores habían bajado de ellas, y lavaban las redes.
Subiendo a una de las barcas, que era de Simón, le rogó que se alejara un poco de tierra; y, sentándose, enseñaba desde la barca a la muchedumbre. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar».
Simón le respondió: «Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada; pero, en tu palabra, echaré las redes». Y, haciéndolo así, pescaron gran cantidad de peces, de modo que las redes amenazaban romperse. Hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que vinieran en su ayuda. Vinieron, pues, y llenaron tanto las dos barcas que casi se hundían. Al verlo Simón Pedro, cayó a las rodillas de Jesús, diciendo: «Aléjate de mí, Señor, que soy un hombre pecador». Pues el asombro se había apoderado de él y de cuantos con él estaban, a causa de los peces que habían pescado. Y lo mismo de Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: «No temas. Desde ahora serás pescador de hombres». Llevaron a tierra las barcas y, dejándolo todo, le siguieron.
Subiendo a una de las barcas, que era de Simón, le rogó que se alejara un poco de tierra; y, sentándose, enseñaba desde la barca a la muchedumbre. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar».
Simón le respondió: «Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada; pero, en tu palabra, echaré las redes». Y, haciéndolo así, pescaron gran cantidad de peces, de modo que las redes amenazaban romperse. Hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que vinieran en su ayuda. Vinieron, pues, y llenaron tanto las dos barcas que casi se hundían. Al verlo Simón Pedro, cayó a las rodillas de Jesús, diciendo: «Aléjate de mí, Señor, que soy un hombre pecador». Pues el asombro se había apoderado de él y de cuantos con él estaban, a causa de los peces que habían pescado. Y lo mismo de Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: «No temas. Desde ahora serás pescador de hombres». Llevaron a tierra las barcas y, dejándolo todo, le siguieron.
Reflexión:
Es difícil encontrar «hombres - fuente», personas que dan de lo que han hecho sustancia de su alma, que reparten como las llamas, encendiendo el alma del vecino sin disminuir la propia, porque recrean todo lo que viven y reparten todo cuanto han recreado. Dan sin vaciarse, riegan sin decrecer, ofrecen su agua sin quedarse secos.
El Evangelio de hoy nos transmite con claridad dos ejemplos de generosidad. El más claro y evidente es el de Jesús. Sin embargo, el testimonio de Pedro, no es menos elocuente. Tras una noche de bregar, de fatigarse inútilmente, regresa a la orilla cansado, sin frutos y, con un olor a fracaso. Él, que era un experto, que conocía el mar de Galilea, que se había dedicado siempre a la pesca, regresaba con las redes vacías. ¡Cuántas veces nos descubrimos otros «Pedros» en nuestras propias vidas! No vemos los frutos. Nos sentimos cansados. La ilusión se desvanece. La generosidad de Cristo nos invita a volver al agua, a tirar las redes de nuevo, a confiar en su Palabra.
Pedro lo hizo. Tuvo fe. Confió. Fue generoso. Dio ese “extra” en un momento no fácil. Lo que menos deseaba era seguir pescando aquella noche. Si Pedro fue generoso, Jesús lo fue mucho más. Al volver a la orilla, no podían con las redes que estaban rebosantes de peces. Sí, Dios bendice la generosidad. A Dios le agrada que confiemos. Que este Evangelio sea un estímulo para volver al agua de nuestra vida ordinaria, para tirar de nuevo las redes y confiar en su Palabra. Él, tarde o temprano, bendecirá nuestras fatigas y nuestros desvelos en busca de la verdadera pesca, la búsqueda de la santidad como cristianos.
El Evangelio de hoy nos transmite con claridad dos ejemplos de generosidad. El más claro y evidente es el de Jesús. Sin embargo, el testimonio de Pedro, no es menos elocuente. Tras una noche de bregar, de fatigarse inútilmente, regresa a la orilla cansado, sin frutos y, con un olor a fracaso. Él, que era un experto, que conocía el mar de Galilea, que se había dedicado siempre a la pesca, regresaba con las redes vacías. ¡Cuántas veces nos descubrimos otros «Pedros» en nuestras propias vidas! No vemos los frutos. Nos sentimos cansados. La ilusión se desvanece. La generosidad de Cristo nos invita a volver al agua, a tirar las redes de nuevo, a confiar en su Palabra.
Pedro lo hizo. Tuvo fe. Confió. Fue generoso. Dio ese “extra” en un momento no fácil. Lo que menos deseaba era seguir pescando aquella noche. Si Pedro fue generoso, Jesús lo fue mucho más. Al volver a la orilla, no podían con las redes que estaban rebosantes de peces. Sí, Dios bendice la generosidad. A Dios le agrada que confiemos. Que este Evangelio sea un estímulo para volver al agua de nuestra vida ordinaria, para tirar de nuevo las redes y confiar en su Palabra. Él, tarde o temprano, bendecirá nuestras fatigas y nuestros desvelos en busca de la verdadera pesca, la búsqueda de la santidad como cristianos.
LOS VALORES DE JESÚS
Dios! a veces tengo ganas de rendirme pero cuando pienso en todo lo que haz hecho por mi, trato de sacar fuerza de donde no tengo y sigo luchando, porque tu mereces todo mi esfuerzo!
Esta frase lo dice todo porque nosotros debemos esforzarnos cada día por se mejores, para que nuestros objetivos se realicen y así no solo estas bien sino también Dios nuestro padre al que le debemos todo, ya que el es bueno, es la única persona quien nunca te fallará es por eso como buenos Cristianos debemos amarlo con todo nuestro corazón, alma y mente. Portando su palabra a toda la humanidad. Hermanos es hora de que si estas haciendo cosas que no son agradables a Dios, cambia para así llegar el lugar mas hermoso que es el cielo junto con Dios Padre.



















